
Dado que la confianza ciudadana en la administración de justicia requiere no solo de un profundo conocimiento técnico, sino también de un constante discernimiento moral, el Poder Judicial recientemente puso en marcha su nuevo Consejo de Ética y definió su composición final con la incorporación de su quinto integrante, el académico Johann Benfeld, de la Escuela de Derecho.
Este es un órgano de carácter preventivo, consultivo y orientador que tiene por misión principal emitir recomendaciones no vinculantes basadas en valores fundamentales, como la independencia, la imparcialidad y el profesionalismo.
El Consejo está integrado por el ministro de la Corte Suprema, Omar Astudillo, como presidente; la ministra de la Corte de Apelaciones de Talca, Marisol Ponce; y los jueces Jéssica Bascuñán y Sergio Pizarro. Por su parte, el profesor Benfeld se suma como el único experto externo en filosofía y ética aplicada, un rol que recibe con gratitud y una alta responsabilidad.
"Asumo este desafío con mucha humildad y alegría. Los miembros del Poder Judicial que integran el Consejo de Ética han considerado que mi presencia puede representar un aporte y espero no decepcionarlos", manifestó con orgullo el docente de nuestra Casa de Estudios.
Un puente entre la teoría y la práctica judicial
A diferencia de las instancias disciplinarias tradicionales, el Consejo de Ética no busca sancionar, sino guiar. Su labor radica en desarrollar el alcance de los principios judiciales ante consultas de los propios magistrados o por iniciativa del mismo organismo. Para Benfeld, es precisamente ahí donde la Universidad y la investigación jurídica cobran un valor práctico indispensable.
"Espero contribuir desde el quehacer propio de la academia", explicó el docente, delineando su visión del cargo. "Esto supone servir de puente o nexo entre los muchos autores nacionales y extranjeros que han estudiado los diferentes aspectos involucrados en la ética y los miembros del Poder Judicial que requieren una orientación práctica a la hora de tomar decisiones que involucren, a veces de forma muy sutil, una dimensión ética", agregó.
La creación de este órgano constituye un hito para la institucionalidad nacional, abriendo un terreno fértil para el análisis. "Si bien existe bastante literatura y experiencias internacionales sobre la ética judicial, en nuestro país constituye una iniciativa inédita. Ello brinda la oportunidad no solo de incorporar todo aquello que se ha mostrado adecuado para mejorar la práctica jurisdiccional desde una perspectiva ética, sino también para pensar estos problemas y desafíos desde nuestra propia identidad", destacó.
El orgullo de representar a la PUCV y la vocación de servicio
El nombramiento del profesor Benfeld no solo releva su trayectoria profesional, sino que también destaca la excelencia formativa y valórica de la PUCV en importantes esferas del quehacer nacional. Integrar este espacio representa, para él, una ventana privilegiada.
"Tener la suerte de integrar este primer Consejo de Ética del Poder Judicial es un verdadero honor, y hacerlo además en calidad de profesor de la PUCV, una alegría", declaró con entusiasmo. "Participar en un espacio de reflexión con actores relevantes, como son los miembros del Poder Judicial, es una oportunidad que pocos académicos tienen. En fin, de momento sólo veo cosas buenas en el horizonte", confesó.
Sobre sus expectativas en este órgano, el profesor Benfeld evocó una enseñanza personal que le dejó Eduardo Vio, quien por más de una década fue juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos: “Le escuché decir una cosa que me quedó grabada. En algún momento nos contó que siempre que asumía un nuevo desafío intentaba responder una sola pregunta: ¿cómo puedo servir yo desde esta posición a los otros? Yo creo que esta pregunta es la que ilumina el gran reto que veo por delante para todos los miembros del Consejo de Ética del Poder Judicial", concluyó.
Por Juan Pablo Guerra
Dirección de Comunicación Estratégica