Marta Quiroga, presidenta de la Comisión CAHVDA: "La CAHVDA como un espacio de confianza"
Entrevista a Marta Quiroga Lobos, presidenta de la Comisión CAHVDA
Marta Quiroga Lobos es académica adjunta de la Escuela de Pedagogía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y recientemente asumió la presidencia de la Comisión para la Prevención, Acompañamiento y Sanción en conductas de Acoso, Hostigamiento, Violencia y Discriminación Arbitraria (CAHVDA).
Es profesora de Historia y Geografía de la Universidad de Concepción. Cuenta con un Magíster en Educación y un doctorado en Didáctica y Organización de Instituciones Educativas por la Universidad de Sevilla. En su trayectoria profesional destaca su experiencia en gestión universitaria, liderazgo educativo y políticas públicas, desempeñándose en diversos cargos, entre ellos, como consejera de la Agencia de Calidad de la Educación.
Su llegada a la presidencia de la CAHVDA busca aportar un enfoque combinado entre el rigor en lo técnico, la imparcialidad y una sólida ética relacional.
— Desde su experiencia académica y en gestión educativa, ¿Cuáles son los principios fundamentales que guiarán su liderazgo al mando de una instancia sensible como la CAHVDA?
Después de varios años, hay algo que tengo muy claro: las instituciones se sostienen porque las personas confían en ellas. Ese es el principio que quiero que guíe todo mi trabajo en la comisión. Rigor técnico, por supuesto, porque los procesos tienen que ser sólidos y bien fundamentados. Imparcialidad, siempre. Pero por sobre todo, una ética relacional: en cada decisión y procedimiento, no debemos perder de vista que hay personas al otro lado y los protocolos existen para cuidarlas, no al revés.
— En sus primeras intervenciones ha señalado que el cuidado y la dignidad se construyen en el día a día. ¿Cómo proyecta plasmar esta "ética relacional" en el trabajo cotidiano de la comisión?
El cuidado no se declara, se practica, todos los días, en los detalles y que la persona que llega a la comisión sea escuchada de verdad, sin apuro. Los tiempos de respuesta sean razonables, porque la incertidumbre también duele. Asimismo, cada comunicación, por escrito o de palabra, debe ser clara y respetuosa. Yo quiero que todo el equipo tenga muy presente que detrás de cada caso hay una historia, una persona, y una comunidad universitaria completa que está observando cómo la tratamos.
— Atender situaciones complejas requiere un equilibrio delicado. ¿De qué manera asegurará que la labor de la comisión combine el rigor normativo con el debido cuidado de quienes acuden a ella?
Para mí no son dos cosas que compiten, van de la mano. El rigor normativo es justamente lo que protege a las personas: un debido proceso, evidencia bien evaluada, decisiones consistentes. Y el cuidado protege su dignidad en el camino, evitando que revivan el daño una y otra vez, asegurando acompañamiento cuando se necesita. La meta es que ambas cosas avancen juntas: procesos sólidos, aplicados con sensibilidad humana.
— ¿Cuál es el diagnóstico principal que hace sobre los desafíos de convivencia y buen trato que enfrenta hoy la comunidad universitaria?
Como en muchas instituciones de educación superior, todavía hay una brecha entre lo que dicen las normativas y lo que se vive día a día. Es verdad que hoy existe mucha más conciencia sobre el acoso, la discriminación y la violencia de género que hace diez años, eso hay que reconocerlo. Pero nos falta consolidar una cultura donde denunciar se sienta seguro y correcto, donde la prevención tenga tanto valor como la sanción, y donde el buen trato sea una tarea de todos y todas, no solo de quienes trabajamos gestionando los casos.
— Para finalizar, ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a la comunidad universitaria?
Que vean a la CAHVDA como un espacio de confianza. Estamos aquí para proteger a las personas y para construir, entre todos, una convivencia basada en el respeto y la dignidad. Es una tarea colectiva, y espero contar con toda la comunidad universitaria como aliada en este camino.