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Camilo Mirosevic Verdugo

Mi nombre es: Camilo Mirosevic Verdugo

Soy de: Arica

Estudié la enseñanza media en: Colegio San Jorge y Colegio Andino, Arica.

Estudié en la Escuela de Derecho entre los años: 2002 y 2007.

Trabajo en: Contraloría General de la República

 

Sólo cuatro preguntas:

1.-El mejor recuerdo que tengo de la Escuela.

El día que entré y el que egresé jaja.  Conservo muy buenos recuerdos de los cursos de los últimos años de estudio, en los que se generaba una sensación de pertenecer a una comunidad entre los compañeros y una solidaridad colectiva de enfrentar las dificultades propias del periodo académico. También valoro mucho la diversidad que existía en los cursos y que se expresaba en todo orden de cosas. Esas diferencias, que fueron una experiencia enriquecedora para mi, son un ejemplo del modelo de educación superior que considero óptimo.

2.- Algún bochorno académico o anécdota universitaria

Cursando el segundo año, organizamos un “mechoneo” a los alumnos que ingresaban. A diferencia de los mechoneos tradicionales que son menos amigables, se organizó una actividad en la playa para compartir con los novatos al calor de unas cervezas, respetando de esta manera su apreciada dignidad. Todo iba a la perfección hasta que llegó un batallón de Carabineros en motos y una micro para detenidos, ante lo que un compañero, luciendo su vocación por la carrera elegida, nos llamó a la calma afirmando que los Carabineros “no tenían competencia en la playa”. Para el colega, la discusión jurídica terminó en la comisaría. En mi caso, decidí posponer esas batallas para más adelante y, en su lugar, resolví huir del lugar. Como dicen, soldado que corre, sirve para otra guerra…

3.- La mejor obra de arte con trama jurídica.

A mi juicio, la mejor película con trama jurídica –si es que califica como obra de arte- es “Una Acción Civil”, protagonizada por John Travolta. La considero así porque muestra un estilo de vida escogido por muchos abogados, que luego cambia radicalmente a hacia otro menos glamoroso y más incomprendido. También deja entrever parte de lo superficial que puede ser nuestra profesión ejercida en el ámbito retratado en la película.

4.- El mejor chiste de abogados...

Más que chiste, me gusta contar siempre esta “anécdota” de la que se pueden sacar varias reflexiones:

El padre, abogado de la vieja escuela, luego de toda una vida de ejercicio profesional, decide retirarse y ceder su lugar -y clientes- a su hijo, abogado joven recién titulado y con ganas de cambiarlo todo. Luego de algunos meses, durante la cena, el hijo le dice al padre: “Papá, te tengo una buena noticia ¿Te acuerdas de ese juicio que llevabas 15 años tramitando? Lo terminé y gané!”, a lo que el padre responde: “Pero qué hiciste webón, con ese juicio te pague la universidad y te he mantenido todos estos años!”.

Nota: He bajado el calibre de la respuesta del padre, para no caer en la grosería.

¡Muchas gracias!