Laura Ivana Leuenberger Salinas, Alumni Derecho PUCV
Vocación por el derecho penal en su propio estudio jurídico

15.09.2026
Desde pequeña tuvo claro que quería estudiar Derecho. Y también dónde hacerlo. Para Laura Leuenberger ingresar a la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso era una decisión que tenía tomada incluso antes de comenzar su etapa universitaria. “Siempre pensé en Derecho, desde chica y siempre en la PUCV”, recuerda.
Vivía en Viña del Mar y estudiaba en el Colegio Alemán, institución donde, según relata, se promovía especialmente el vínculo con la PUCV, destacando su excelencia académica y su carácter regional. La convicción era tal que, al momento de postular a la universidad, la PUCV fue su única opción.
Ingresó a Derecho en 2013 con una idea bastante definida respecto de su futuro profesional: quería dedicarse al Derecho Penal. Durante sus años en la Escuela profundizó ese interés y se desempeñó como ayudante del Departamento de Derecho Penal. Entre sus profesores recuerda especialmente a Luis Rodríguez, quien tuvo un papel significativo en su formación.
Egresó en 2018, pero su proceso de titulación se extendió hasta 2021. La pandemia marcó parte de ese período y también afectó directamente su práctica profesional, que realizaba en la Fiscalía de Quintero y debió ser suspendida. “Las fiscalías no pueden tramitar online”, explica.
Finalmente, el 11 de junio de 2021 juró como abogada ante la Corte Suprema. Apenas unas semanas después, el 1 de julio, comenzó a trabajar en el Centro Documental de la Corte Suprema, luego de que un excompañero que conocía su interés por el Derecho Penal la contactara y le informara sobre una oportunidad laboral.
No era, sin embargo, un lugar completamente nuevo para ella. Previamente había realizado allí una pasantía junto a otros compañeros de la Escuela, quienes se habían incorporado a distintas salas de la Corte.
Su trabajo estuvo vinculado a un proyecto para desarrollar un buscador integrado de jurisprudencia mediante inteligencia artificial. La experiencia le permitió incorporarse como abogada poco después de obtener su título y permanecer allí durante aproximadamente un año, hasta mediados de 2022.
Ese mismo año decidió dar un nuevo giro a su trayectoria profesional. Buscando mayor estabilidad y nuevas oportunidades de crecimiento, ingresó al Ministerio de Obras Públicas.
“Me fui al Ministerio de Obras Públicas para crecer profesionalmente. Lo otro era un proyecto y quise buscar algo más estable.”, relata.
Primero trabajó en la Subsecretaría de Obras Públicas, vinculada al Derecho Administrativo, y posteriormente se incorporó a la Dirección General de Obras Públicas. Durante esos años procuró orientar su trabajo hacia áreas que también despertaban su interés, particularmente materias relacionadas con la probidad pública, la transparencia y los sumarios administrativos.
Aunque su desarrollo profesional la llevó por varios años hacia el Derecho Administrativo, su interés por el área penal permaneció presente. Por eso, en 2025 decidió renunciar a su trabajo para emprender un nuevo desafío: estudiar un Máster en Derecho Penal en la Universidad de Salamanca, en España.
“Yo me metí con este afán de retomar esa área que siempre me gustó y que le dediqué mi mayor esfuerzo académico en la universidad, y después los caminos de la vida me llevaron al Derecho Administrativo”, explica.
El programa de posgrado significó una oportunidad para reencontrarse con aquella primera vocación que había marcado sus años en la PUCV. Durante un año profundizó sus conocimientos en Derecho Penal y conoció nuevas tendencias en la disciplina, además de compartir con estudiantes provenientes de distintos países.
La experiencia también le permitió comprobar la solidez de la formación recibida en Valparaíso: “con la base de la PUCV, cualquier cosa se hace llevadera, cualquier estudio o cualquier trabajo”, afirma.
El máster fue exigente y requirió una importante dedicación académica. Sin embargo, asegura que la preparación adquirida durante sus años universitarios hizo que ese desafío fuera más tolerable. “No pensé que iba a tener que estudiar tanto allá, pero se me hacía más normal que a mis compañeros por la formación que llevaba”, comenta.
De regreso en Chile, decidió dar un paso más y transformar su renovado interés por el Derecho Penal en un proyecto profesional propio. Junto a su excompañera de universidad Jacinta Rubio Hornauer, quien también realizó estudios de Derecho Penal en España, creó el estudio jurídico Rubio Leuenberger Abogados.
La iniciativa surgió a partir de intereses profesionales compartidos y de la decisión de ambas de trabajar de manera independiente, enfocándose especialmente en el área penal. “Confluíamos en muchos aspectos y decidimos hacer algo juntas y en forma independiente”, explica.
Al mirar retrospectivamente su paso por la Escuela de Derecho PUCV, la exalumna destaca tanto la formación académica como los vínculos que construyó durante esos años: “fue una experiencia muy enriquecedora en que conocí a los que son amigos hasta ahora, lazos muy duraderos con profesores y compañeros”, recuerda.
Para ella, uno de los principales atributos de la formación recibida en la PUCV es precisamente la preparación que entrega para enfrentar distintos caminos profesionales. “Es una escuela de exigencia y excelencia que te deja preparado para lo que decidas hacer”, sostiene.
A los futuros abogados y abogadas de la Escuela, su recomendación es aprovechar al máximo la etapa universitaria: “Que aprovechen bien la Escuela, sus profesores y los conocimientos porque vale la pena después. Tener ese título te simplifica muchas cosas y te abre infinitas posibilidades”.
Facultad y Escuela de Derecho PUCV