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Saludo
del Obispo de Valparaíso y Gran Canciller de la Universidad
Católica de Valparaíso
El
inicio de nuestras actividades académicas me da la
oportunidad de entregar un doble saludo. Uno a nuestros alumnos
que, tras merecidas vacaciones, retoman sus estudios, y otro,
particularmente afectuoso, a quienes se incorporan a la Universidad
tras dejar, ayer nada más, las alegres aulas colegiales.
Subrayo
la expresión se incorporan, porque es eso
exactamente lo que esperamos de ustedes: que se haga un cuerpo
y un espíritu con nuestra Universidad y que asuman
el desafío de llegar a ser, con el esfuerzo pertinente,
luces que iluminen nuestra sociedad y sal
en una tierra insípida en valores cristianos (cf. San
Mateo 5, 13 a 16).
La Universidad espera ser el
crisol donde se purifiquen y perfeccionen las capacidades
de ustedes.
Deben asumir que quienes logren su objetivo de egresar, meta
que les deseo a todos, serán necesariamente guías
y líderes en el seno de la sociedad del tercer milenio.
Como guías, deberán tener muy claro el camino
y como líderes, deberán ser capaces de motivar
y arrastrar a esa sociedad.
Si
la mayoría de los conocimientos adquiridos se tornaran
obsoletos con el tiempo y los nuevos descubrimientos, les
recuerdo que los valores cristianos que encontrarán
aquí son de validez permanente.
Les
bendigo con profundo afecto de Pastor e imploro para cada
uno de ustedes la bondad de Dios y la protección permanente
de la Santísima Virgen María.
Monseñor Gonzalo Duarte
García de Cortázar ss.cc.
Obispo de Valparaíso
Gran Canciller de la Universidad Católica de Valparaíso.
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