Proyecto de Innovación incorporó metodología de Aprendizaje Servicio en el Instituto de Ciencias Religiosas

La metodología en cuestión pretende que los estudiantes utilicen los contenidos y herramientas académicas propias de su disciplina en atención a necesidades genuinas de una comunidad.

13.04.2017

La Vicerrectoría Académica de la PUCV, a través de su Unidad de Mejoramiento de la Docencia Universitaria (UMDU) y bajo el marco del Programa de Mejoramiento e Innovación de la Docencia Universitaria 2016, facilitó la implementación de un proyecto en el Instituto de Ciencias Religiosas. Cabe señalar que este Programa se encuentra alineado con los principios del Proyecto Educativo de Pregrado y el Marco de Cualificación de la Docencia Universitaria de la PUCV.

En la iniciativa se incorporó, dentro de la asignatura “Ética Cristiana”, la actividad de aprendizaje “Proyecto Solidario”, basada en la metodología de Aprendizaje y Servicio, con el fin de que el estudiante pudiese vincularse con su entorno, mediante la entrega de un servicio solidario.

El proyecto “Aprendiendo desde la Solidaridad: Reformulación del proyecto solidario en el curso Ética Cristiana de Formación Fundamental” fue impulsado por los docentes: Jorge Aros, Carmen Márquez y Raquel Sanhueza.

El Aprendizaje Servicio es una metodología pedagógica experiencial, que se caracteriza por la integración de actividades de servicio a la comunidad en el currículo académico, donde los estudiantes utilizan los contenidos y las herramientas académicas en atención a necesidades genuinas de una comunidad. Los tres elementos centrales de la metodología son el aprendizaje, el servicio y la reflexión estructurada.

“La idea era lograr que los estudiantes relacionaran los contenidos de aprendizaje con la realidad social, vinculándolos con la comunidad y con diversas organizaciones sociales. Se logra ir vinculando más a la Universidad con las organizaciones sociales, o sea, ir generando un espacio de asociación y reflexión con la comunidad. Esto es algo que vimos era necesario”, señala Carmen Márquez, subdirectora del proyecto.

A Carolina Henríquez, estudiante de Música de tercer año, este proyecto le permitió comprender que existe aprendizaje fuera del aula, realizando intervenciones en la comunidad, dado que intentar mejorar el entorno es una forma positiva de suplir las necesidades de una comunidad específica y crecer personalmente. “Es muy importante que el curso ética cristiana haya salido de la sala de clases, generando proyectos en la comunidad. Poder participar, ayudar a la gente y generar los proyectos hacen que uno realmente aporte  en una comunidad de Valparaíso”, señaló la estudiante.

Javier Robles, estudiante de primer año de Ingeniería Civil en Minas, plantea que es positivo el proyecto que se implementó en la asignatura, dado que se fomentó la conciencia social en la comunidad universitaria. “Salir de la sala es sumamente distinto a estar todo el día en ella. Los profesores están formando personas y no máquinas, entonces al tener un rol social, cambia la manera en que nosotros aprendemos los contenidos”. Así, el proyecto solidario no sólo implicó el aporte para suplir necesidades de una comunidad, sino que motivó a los estudiantes a comprender que cada persona tiene un rol importante para mejorar su ámbito local.

Para conocer otros aspectos del proyecto se puede revisar el siguiente video

Por Francisco Rivera A.

Unidad de Mejoramiento de la Docencia Universitaria