
El Papa León XIV ha dedicado su oración para el mes de junio para relevar los valores fundamentales del deporte, definiéndolo como una verdadera “escuela de fraternidad, instrumento de paz y espacio de encuentro”. En vísperas de importantes citas deportivas a nivel mundial, el Pontífice hace un llamado a la comunidad global a redescubrir la actividad física y la sana competencia como herramientas claves para edificar comunión y diálogo en la historia contemporánea.
A través de una campaña coordinada por la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre eleva una plegaria de gratitud por “las amistades que nacen en la cancha y la alegría de jugar en equipo”. En sus palabras, el deporte posee un lenguaje universal capaz de acercar culturas y unir a los pueblos, siempre y cuando se viva como un camino de respeto, solidaridad y superación personal, alejándose de la rivalidad vacía o la exclusión.
Este mensaje cobra especial relevancia en el contexto de nuestra Universidad, donde la formación integral, el bienestar y la sana convivencia comunitaria son pilares fundamentales.
El llamado a “competir sin odiarse, ganar sin humillar, perder sin perderse" se convierte en una valiosa guía ética, no solo para quienes representan a la Universidad en selecciones y torneos internos a través de la Dirección de Deportes, sino también para el desarrollo de la resiliencia y el compañerismo en las aulas y en la vida estudiantil.
La encíclica diaria de la labor universitaria se enriquece con la visión de pasar del “yo” al “nosotros”. El Papa advierte sobre los riesgos de una sociedad marcada por el individualismo exagerado y propone el espíritu de equipo como un modelo de colaboración aplicable a los espacios laborales y de investigación, donde el esfuerzo conjunto permite alcanzar metas que benefician a toda la sociedad.
El deporte como espacio de relación
Citando reflexiones previas y la histórica tradición de la Tregua Olímpica, el texto pontificio recuerda que las disciplinas deportivas deben concebirse no como meras exhibiciones de fuerza, sino como un "ejercicio de relación". En un mundo actualmente impactado por polarizaciones y conflictos, la práctica deportiva en comunidad se posiciona como un puente de diálogo que trasciende fronteras ideológicas.
Al respecto, el padre Cristóbal Fones, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, destaca la relevancia de esta intención: "El deporte nos enseña la constancia, la disciplina, el valor del trabajo bien hecho, la humildad ante los propios límites. Y quizás lo más bello: nos recuerda que nadie vence verdaderamente solo. Necesitamos al otro".
La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se pliega a esta invitación de reflexión global, instando a su comunidad a promover estos valores de respeto y solidaridad tanto en las canchas y gimnasios de nuestros campus, como en la vida cotidiana y profesional.
Dirección de Comunicación Estratégica