
Con motivo de un nuevo aniversario del gran terremoto que asoló a la ciudad puerto a comienzos del siglo pasado y que obligó a su reordenamiento, el Laboratorio de Geotsunami realizó el seminario titulado “A 120 años del gran terremoto de Valparaíso 1906”, encuentro que contó con la participación del vicerrector de Investigación, Creación e Innovación, Ricardo Iglesias, y que tuvo por objetivo informar sobre los avances en el entendimiento del ciclo sísmico y la acumulación de energía en la región.
El director del Instituto de Geografía, Hermann Manríquez, destacó la importancia del evento, “porque estamos hablando del territorio donde se construyen precisamente los procesos, en este caso, la amenaza y la acción geodinámica del planeta que afecta a la sociedad. Estudiar la relación de la amenaza con su entorno es vital para la geografía. Las diferencias que ocurren de manera territorial nos permiten adelantarnos a cómo responde la sociedad al enfrentar estos eventos”.
Por su parte, Marcos Cisterna, director del Laboratorio de Geotsunami de la PUCV, explicó que la idea es utilizar el hito de 1906 como un símbolo para conectar la ciencia con la toma de decisiones. “Buscamos dar a conocer los avances que se han realizado en el entendimiento de cómo se producen los terremotos. Mirando el pasado podemos determinar qué puede pasar en el futuro”, explicó.
El académico abordó también la situación actual de la zona central: “Nuestro rol, como universidad, es juntar a los científicos que publican investigaciones relevantes. Hoy, los datos de GPS, la microsismicidad y la historia están indicando que el área de la región de Valparaíso está potencialmente lista para que ocurra un evento”.
El encuentro contó con importantes invitados, entre ellos el director del Centro Sismológico Nacional (CSN), Sergio Barrientos, quien señaló que el análisis de eventos históricos permite comprender la variabilidad de las rupturas y la magnitud de posibles sismos. “Estas instancias son extraordinarias porque permiten a diferentes especialistas aportar conocimiento desde distintas perspectivas para llegar a un entendimiento de lo que sucedió en el pasado. Nos ayuda a entender qué podría suceder en el futuro, un conocimiento que también puede ser traspasado a otras regiones de Chile”, puntualizó Barrientos.
En el ámbito de la seguridad marina, el jefe de la División del Sistema Nacional de Alarma de Maremotos del SHOA, teniente 1° Alejandro Marabolí, destacó el papel del organismo en la gestión de emergencias costeras, haciendo hincapié en su evolución desde 2010 gracias a mejoras tecnológicas, nuevos softwares de modelación y equipamiento a lo largo de la costa. Asimismo, valoró positivamente la alianza estratégica con la academia, específicamente con la PUCV, para capacitar técnicamente al personal operativo. “A modo de ejemplo, está el Diplomado en Tsunamis que ofrece la misma PUCV, el cual nos ha permitido mejorar para actuar de manera óptima cuando seamos requeridos”, afirmó, destacando que esta colaboración permite transformar el conocimiento científico en decisiones rápidas durante una crisis.
Finalmente, el seremi de Seguridad, Hernán Silva, precisó que, si bien existen protocolos establecidos por organismos como SENAPRED, es vital mantener a la población informada para fomentar una cultura preventiva.
“El aporte que hacen las universidades es imprescindible. El Estado siempre hace esfuerzos por tener buenos equipamientos, pero la universidad tiene el conocimiento científico y eso es fundamental para el desarrollo y la seguridad de toda la población”, concluyó la autoridad regional.
Por Pablo Díaz
Dirección de Comunicación Estratégica