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Raúl Allard a 50 años del golpe: “en julio de 1973 concluimos que el país caminaba hacia una catástrofe”

El académico era rector el 11 de septiembre y partió al exilio posteriormente. “Nada puede justificar un golpe de Estado y la ruptura de la democracia. Esa es la lección para el futuro: nunca cerrar los canales del diálogo y los acuerdos racionales.

Lunes 7 de agosto de 2023

El profesor Raúl Allard Neumann ha sido el rector más joven que ha tenido la Universidad. Asumió en 1968 con 30 años y le tocó presenciar un periodo intenso de cambios a fines de los años 60, donde la Universidad vivió la Reforma Universitaria, la creación de los institutos científicos, el nacimiento de centros interdisciplinarios y de escuelas profesionales.  

Siendo rector de la UCV, vivió el golpe de Estado como un actor principal pues sufrió la intervención militar en la Institución, su destitución y posterior exilio a Estados Unidos donde se especializó en el ámbito de las Relaciones Internacionales y trabajó durante varios años en la Organización de Estados Americanos (OEA). Recientemente, fue nombrado Doctor Honoris Causa de la PUCV y también presentó su libro “Relaciones Internacionales: lecciones y nociones”, un compendio de sus clases en la materia durante 20 años.  

Sobre lo ocurrido en septiembre de 1973, recuerda que “como rector hice los mayores esfuerzos a mi alcance y desde mi ámbito de acción creamos una comisión que me correspondió presidir para posibilitar diálogos frente a una realidad política muy tensionada, mucho más allá de las diferencias propias de la democracia. Éramos ocho rectores, actuábamos como CRUCH y creamos el Consejo de Rectores de Valparaíso, dialogamos con el Presidente Allende, que visitó nuestra Universidad el 7 de enero de 1971 y con líderes del Congreso”.

A mediados de 1973, Allard advierte que la convivencia política a nivel nacional estaba muy deteriorada. “Intentamos hacer algo constructivo y creamos una comisión donde había tres senadores académicos y el presidente de la Federación de Estudiantes. Entrevistamos a autoridades religiosas, de los tres poderes del Estado y líderes de gobierno y oposición preguntándoles por una salida democrática a la crisis política y social”, recordó.

El académico agrega que un punto de fuertes tensiones y diferencias en el gobierno y la oposición de la época fue la tramitación de la reforma constitucional sobre tres áreas de la economía: social, mixta y privada, pero no fructificaron las conversaciones que se sostenían a alto nivel. “Como Senado Académico concluimos el 5 de julio de 1973 que el país caminaba hacia una catástrofe y se requerían grandes consensos o terminaríamos en un tipo de dictadura”, lamenta.

Sobre las conversaciones sostenidas con autoridades, se planteó una salida jurídica a la reforma constitucional a través de un plebiscito, lo que habría generado un ambiente de distensión a la crisis política. “Dicho lo anterior, nada puede justificar un golpe de Estado y la ruptura de la democracia. Esa es la lección para el futuro: nunca cerrar los canales del diálogo y los acuerdos racionales”.

DESAFÍOS PARA AMÉRICA LATINA

En relación a su última publicación, Allard reflexiona sobre el complejo escenario que enfrenta América Latina, donde los procesos democráticas se desarrollan en un contexto de mucha desilusión con la clase política, lo que también se percibe en Chile durante los últimos años.

Hay que combatir el desprestigio de la política fortaleciendo las instituciones, con más participación, requiriendo a los partidos mayor democracia interna y transparencia. Más democracia, no menos. Mejorar la integración regional como un proceso permanente, por sobre las diferencias ideológicas de los gobernantes. América Latina como actor colectivo con capacidades reales de cooperar para combatir fenómenos como la corrupción y la inseguridad”, concluye.

Por Juan Paulo Roldán

Dirección de Comunicación Estratégica

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