"Centralazo": ¿antes era mejor?

Por Sergio Salas, Académico Escuela de Negocios y Economía PUCV. Publicada en El Mercurio de Valparaíso (13.11.2021)

Si hablamos de sorpresas, el Banco Central brindó una muy significativa en su última reunión de política monetaria, donde aplicó la mayor alza a la tasa de interés en 20 años, subiendo la tasa rectora de 1,50% a 2,75%. El “centralazo”.

El incremento en la tasa era necesario, ya que la combinación de un mayor gasto fiscal, la incertidumbre política y los retiros de los fondos previsionales están empujando la inflación a niveles preocupantes (6% anual). A medida que los efectos negativos de la pandemia se fueron disipando, la producción tuvo una recuperación significativa.

Sin embargo, y a pesar de que la economía se estaba recuperando fuertemente, la demanda interna se empujó de sobremanera. Se debe cuidar que la inflación no cobre “vida propia” y se termine castigando el poder de compra, principalmente de las familias con menores ingresos.

Sin embargo, pueden existir efectos negativos por la sorpresa de tasa, al brindar una señal de que el Banco Central está estimando un escenario más dificil de control de la inflación de lo que puede ocurrir, lo cual gatillaría un efecto indeseado: las empresas podrían ajustar aún más sus precios al alza, contribuyendo aún más a una inflación desbocada.

Adicionalmente, también se puede inducir a una mayor demanda de dólares como refugio adicional contra la inflación, lo que depreciaría más el peso y puede alimentar aún más la inflación.

En mi opinión, hubiera sido preferible una secuencia de incrementos anticipados de menor magnitud, antes una gran y brusca sorpresa.