
Con una inversión que alcanza a los US$ 50 millones en infraestructura entre 2023 y 2026, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso desarrolla uno de los procesos de modernización más relevantes de su historia reciente. Nuevos edificios, la recuperación de inmuebles patrimoniales, espacios destinados al bienestar estudiantil y proyectos estratégicos dan forma a una universidad que se prepara para enfrentar los desafíos de la educación superior y proyectarse hacia la conmemoración de su Centenario.
La transformación de la infraestructura universitaria responde a una política institucional de largo plazo que ha renovado profundamente los campus y sedes de la PUCV. A través de una cartera de proyectos, la Universidad fortalece la docencia, la investigación, la innovación, la vida estudiantil y la vinculación con el medio, consolidando espacios acordes con los estándares de una institución acreditada por siete años y comprometida con los desafíos del futuro.
Esta visión se encuentra plasmada en el Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023-2029, que reconoce a la infraestructura como un eje clave para fortalecer la calidad de la formación, impulsar el desarrollo científico y tecnológico y ofrecer mejores condiciones para toda la comunidad universitaria.
El plan establece, además, como prioridad la creación de entornos que promuevan la sana convivencia, el bienestar y la calidad de vida dentro de los campus. Entre sus objetivos destaca el desarrollo de un modelo urbanístico sostenible, acompañado de planes de gestión ambiental que permitan avanzar hacia la carbono neutralidad al año 2035. A ello se suma la habilitación de espacios comunes orientados a enriquecer la experiencia universitaria y complementar las actividades académicas, favoreciendo la integración, el encuentro y la vida estudiantil.
El esfuerzo desplegado -fruto de la fortaleza financiera de La institución durante más de 20 años- refleja una política de inversión sostenida que ha permitido ampliar, renovar y modernizar la infraestructura institucional, beneficiando directamente a estudiantes, académicos y funcionarios. La construcción de nuevos edificios, la recuperación de inmuebles patrimoniales, la modernización de instalaciones existentes y el mejoramiento del equipamiento y mobiliario responden a un objetivo común: disponer de espacios más confortables, funcionales, tecnológicos y sostenibles, capaces de responder a las nuevas formas de enseñar, aprender, investigar y trabajar.
“Hemos pasado en 2010 de contar con 120 mil metros cuadrados construidos a superar los 200 mil metros cuadrados a la fecha destinados a la comunidad”, enfatizó el vicerrector de Administración y Finanzas, Álex Paz, quien precisó que no solo se trata de números sino de calidad de los espacios. “Dependiendo del año, la casa de estudios ha destinado en torno a un 15% de su presupuesto a inversión, una cifra alta en el contexto de la educación superior. Este aspecto ha sido posible gracias a que todos en la universidad hemos contribuido a que haya un correcto y buen uso de los recursos”, enfatizó.
La autoridad afirmó que la PUCV está actualizando su Plan Maestro de espacio físico y los planes directores de cada campus para proyectar los próximos 30 años. Esta nueva visión incorpora -sostuvo- elementos como la seguridad, servicios, el deporte, el descanso y, fundamentalmente, la sostenibilidad como una línea estructural.
Infraestructura para el futuro
Uno de los principales focos de inversión ha sido el Campus Curauma, consolidado hoy como uno de los polos de desarrollo más importantes de la Universidad. En este recinto se construyó un nuevo moderno aulario, equipado para las nuevas metodologías de enseñanza, además del nuevo edificio de la Escuela de Educación Física, infraestructura que complementa el recientemente inaugurado Campo Deportivo.
Estos últimos proyectos, cuya inversión supera los $12.000 millones, fortalece la formación integral de los estudiantes, impulsa la práctica deportiva y amplía los espacios destinados a la vida universitaria.
Se suma el nuevo edificio de Servicios Estudiantiles de la Facultad de Ingeniería, concebido para concentrar en un solo lugar distintas unidades de apoyo académico y bienestar, facilitando una atención más integral y mejorando la experiencia de quienes forman parte de la comunidad estudiantil.
La modernización también contempla nuevas obras académicas de alto estándar, entre ellas el edificio del Instituto de Geografía, diseñado para potenciar la investigación y la formación en ciencias del territorio, y las dependencias del nuevo edificio del Instituto de Música en el Campus Sausalito, que – inaugurado en 2024- incorpora salas especialmente acondicionadas para la enseñanza, la práctica instrumental, los ensayos y la creación artística.
Espacios pensados para el bienestar
La política de inversión de la Universidad trasciende la construcción de edificios. En los últimos años también se ha impulsado un proceso de renovación integral de los espacios destinados a la vida universitaria, mediante la modernización de casinos, bibliotecas, salas de estudio, áreas comunes y diversos servicios para los estudiantes.
En este contexto se inserta el nuevo Centro de Atención y Apoyo Estudiantil, ubicado en el primer piso del Edificio Monseñor Gimpert, en el eje Brasil. Este espacio nace con el propósito de ofrecer una experiencia universitaria más integrada, centralizando la atención de diversos servicios, optimizando los tiempos de respuesta y fortaleciendo el acompañamiento durante toda la trayectoria académica.
La iniciativa, que consideró una inversión cercana a los $400 millones, responde tanto a las tendencias internacionales en educación superior como a los compromisos asumidos por la Rectoría para fortalecer el bienestar estudiantil y poner a las personas en el centro del quehacer institucional.
A ellos se suma la próxima habilitación durante el 2027 de servicios destinados a estudiantes en el Campus Sausalito en Viña del Mar, dependencias que ocuparán el ex gimnasio de la Escuela de Educación Física, el que será refaccionado y se convertirá en un edificio destinado en los estudiantes y el aprendizaje.
Paralelamente, distintas dependencias universitarias han incorporado nuevo mobiliario, equipamiento tecnológico y mejoras en accesibilidad, climatización, iluminación y conectividad, generando espacios más inclusivos, confortables y preparados para responder a las necesidades actuales de la comunidad universitaria.
“La actividad principal de la Universidad se realiza de manera presencial, en una concurrencia simultánea de la comunidad universitaria. En ese esquema, el propósito es entregar las mejores condiciones posibles para el buen desarrollo de ese tipo de actividades. Tenemos desafíos importantes porque la casa de estudios ha ido creciendo en estudiantes, y las necesidades son cada vez mas diversas en poder ir generando apoyo. Por una parte, está el aumento de metros cuadrados destinado a las personas; en segundo, que dichos metros cuadrados tengan mejores condiciones de confort; y que estos espacios provean servicios adecuados a las personas durante el ciclo de permanencia”, sostuvo el vicerrector.
Al respecto, el director de Infraestructura y Gestión de Campus, Enrique Escobar, sostuvo que la institución ha renovado significativamente su mobiliario mediante importaciones directas, logrando aumentar la capacidad de los espacios de descanso y estudio con diseños ergonómicos y modernos. Paralelamente, destacó el compromiso con la economía circular, mediante la readecuación de algunos mobiliarios a través de microempresas locales.
Escobar también enfatizó en la configuración de las salas de clases, las que han evolucionado para adaptarse a nuevas metodologías docentes y necesidades tecnológicas actuales. “Entre finales del primer semestre de 2025 y agosto de este año, estamos incorporando sobre 2,500 nuevos puestos en salas de estar exclusivamente para alumnos”, agregó el director.
Universidad sostenible
De acuerdo al vicerrector Paz, la sostenibilidad se ha incorporado no solo como una parte complementaria al desarrollo de la infraestructura en la casa de estudio, sino como una línea fundante y estructural de la misma, cubriendo todas sus fases, desde el diseño hasta la implementación y su mantención.
Cabe destacar que el Plan de Desarrollo Estratégico 2023-2029 recoge con fuerza la sostenibilidad como un pilar central a través del cumplimiento de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). La Universidad se fijó una meta al año 2035, “la que nos autoexige mayormente en comparación frente a otras instituciones de educación superior. Desde la Vicerrectoría de Administración y Finanzas estamos a cargo de una línea relacionada con la gestión ambiental de los campus universitarios”, resaltó Paz.
En términos concretos se ha trabajado en el ámbito del reciclaje, uso eficiente de los recursos hídricos y energéticos. A modo de ejemplo, el campus Curauma cuenta actualmente con una de las plantas más importantes en generación de energía fotovoltaica en el medio universitario del país. “Esto lo replicaremos en otras dependencias de la Universidad. En el 2026 y principios de 2027 debería entrar en funcionamiento una planta similar en la Escuela de Agronomía”, agregó.
En este sentido, la autoridad se refirió a lo que se considera un hito en este ámbito: la nueva sede de la escuela de Alimentos, cuya primera piedra se colocó en agosto del año 2025, construcción íntegramente sustentable y edificada en madera estructural. “Esta edificación será plenamente coincidente con los objetivos de tener una mejor infraestructura vinculada con la estrategia de sostenibilidad”, resaltó.
Añadió que el proyecto “tendrá certificaciones ambientales, y optimizará el uso de luz natural y la eficiencia en recursos hídricos y energéticos. Se espera terminar el diseño el segundo semestre de este año para iniciar su construcción en 2027”, agregó.
Por su parte, el director de Infraestructura y Gestión de Campus, Enrique Escobar, destacó la instalación de 15 puntos de hidratación en distintas dependencias de la casa de estudios. “Solo en el Campus Sausalito, durante el año pasado se lograron 100 mil recargas, aspecto que, enfatizó, fomenta el consumo de agua y reemplaza el uso de botellas plásticas”.
Esta iniciativa se complementa con la habilitación de puntos de reciclaje en todos los campus para cartón, plástico y artículos tecnológicos, cuyos materiales son retirados periódicamente. “Durante el año pasado se logró el retiro de 75 toneladas de material destinado al reciclaje. Además, nos hacemos cargo de los desechos peligrosos de laboratorios (ácidos) con retiros controlados por empresas autorizadas”, agregó.
Seguridad
Escobar también se refirió a la implementación de mejoras tecnológicas para fortalecer la seguridad y el control de acceso a las dependencias universitarias mediante el uso de torniquetes, códigos QR y cámaras con inteligencia artificial. Estas medidas buscan proteger tanto los recursos materiales como el bienestar de la comunidad en facultades, laboratorios y áreas comunes.
“Continuaremos fortaleciendo este trabajo, porque estamos convencidos de que sentirse seguro dentro de los espacios universitarios es una condición indispensable para el desarrollo de la vida académica”, enfatizó Escobar.
Este equipamiento se suma al trabajo realizado por vehículos de asistencia en el eje Brasil y el Campus Sausalito, lugares de gran concentración estudiantil. “En la medida que algún alumno o alumna necesite algún tipo de ayuda, el vehículo concurre y ahí se activan los protocolos respectivos con participación de la Dirección de Asuntos Estudiantiles”, agregó.
Recuperar el patrimonio para proyectar el futuro
La preparación hacia el Centenario también contempla una decidida apuesta por la recuperación y puesta en valor del patrimonio arquitectónico de Valparaíso y Viña del Mar, reafirmando el compromiso de la Universidad con la historia y el desarrollo de ambas ciudades.
Entre los proyectos más emblemáticos destaca la adquisición de la Casa Italia, histórico inmueble de Viña del Mar que actualmente se encuentra en proceso de restauración. Desde su incorporación al patrimonio universitario se han ejecutado trabajos de limpieza, recuperación de jardines, estabilización estructural y elaboración del proyecto definitivo de restauración, resguardando el valor arquitectónico de esta residencia construida entre 1914 y 1918. Detrás del inmueble se levantará un nuevo edificio destinado a la Escuela y Facultad de Derecho.
A esta iniciativa se suma la adquisición de la Casa Losada, ubicada en el centro de Viña del Mar, inmueble que permitirá fortalecer el desarrollo del postgrado y la formación continua, ampliando la presencia institucional y generando nuevos espacios para las actividades académicas.
Construida en 1929 y declarada Inmueble de Conservación Histórica en 2016, la residencia posee más de mil metros cuadrados construidos sobre un terreno de 2.500 metros cuadrados, emplazado en una ubicación estratégica en la intersección de avenida Libertad con 8 Norte.
Para el vicerrector Álex Paz, estas iniciativas reflejan una visión que entiende el crecimiento institucional no solo desde la construcción de nueva infraestructura, sino también desde la recuperación y preservación del patrimonio urbano, aportando a la conservación de edificios de alto valor histórico para las futuras generaciones.
“El objetivo es poder conciliar la necesidad de espacio físico de nuestra Universidad con la posibilidad de rescatar y poner en valor infraestructura que para las ciudades de la región es relevante. Nuestra línea de mejoramiento y desarrollo de infraestructura patrimonial tiene dos vertientes: a partir de los edificios que tienen condición patrimonial de la universidad, como la Casa Central que es monumento nacional y otros inmuebles, como lo es el Instituto de Historia y el Instituto de Matemática, recintos que la Universidad han ido trabajando en su recuperación”, indicó. Sostuvo, por otra parte, que se han sumado nuevos inmuebles que la Universidad “ha ido adquiriendo, con un propósito académico y universitario, como la Casa Italia y Casa Losada”.
Independencia financiera
Generar un tercer eje de financiamiento institucional que fortalezca la sostenibilidad y autonomía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso es el propósito del Endowment PUCV, un fondo patrimonial de carácter perpetuo creado recientemente por la Universidad para proyectar su desarrollo de largo plazo. Sus recursos están destinados a respaldar áreas estratégicas como las becas estudiantiles, la investigación, la innovación y el desarrollo de nueva infraestructura universitaria.
Este instrumento constituye un pilar para consolidar el sistema institucional de becas y créditos, potenciar la investigación y la innovación, promover la movilidad internacional y apoyar el crecimiento de la Universidad. Con recursos iniciales provenientes de excedentes no operacionales, el Endowment PUCV nace con la vocación de incorporar progresivamente nuevas donaciones y aportes filantrópicos, impulsando una cultura de colaboración y corresponsabilidad con una educación superior de excelencia.
Su administración está a cargo de la Dirección de Gestión Patrimonial de la Vicerrectoría de Administración y Finanzas, unidad que realiza un seguimiento mensual al desempeño del fondo y a las iniciativas de recaudación, resguardando una gestión técnica, transparente y alineada con los objetivos estratégicos de la Institución.
En ese contexto, el vicerrector de Administración y Finanzas explicó el origen y alcance de esta iniciativa. “El Endowment es una pieza clave de planificación financiera y sostenibilidad institucional. Fue creado como instrumento durante esta rectoría a partir de una situación financiera que permitió destinar fondos para proyectos misionales y estructurales. Es un fondo patrimonial con carácter perpetuo que permita el financiamiento actual de actividades y su crecimiento futuro. Pretende ser un vehículo para atraer donantes externos”, detalló el vicerrector de Administración y Finanzas.
La autoridad agregó que el Consejo Superior de la casa de estudios aprobó un esquema de funcionamiento sustentado en dos estrategias complementarias: una orientada a la captación de donaciones y otra enfocada en la administración de los recursos. Para ello se estableció un directorio presidido por el Rector, junto con una estructura especializada para impulsar la vinculación con potenciales aportantes y fortalecer el desarrollo del fondo patrimonial.
“El objetivo principal es darle mayor sostenibilidad y crecientemente independencia financiera a la universidad. Es una meta de largo plazo para incorporar un tercer eje fundante del financiamiento institucional, permitiendo ganar mayor autonomía y aportar al desarrollo de la universidad en distintos programas”, finalizó la autoridad.
Por Cristian Croce
Dirección de Comunicación Estratégica