“El esfuerzo supera al don”

Esta frase que escuchó de un japonés al llegar a Qatar fue fuente de motivación para Bertty Contreras, ingeniero civil informático, que al poco tiempo de titularse decidió aventurarse en un país ubicado a más de 14 mil kilómetros de su familia y con una cultura muy distinta a la chilena.

Según el último censo realizado en Qatar, 8 son los chilenos con residencia en ese país. A esa lista hoy, podemos sumar a Bertty Contreras Rojas, ex alumno de la carrera de ingeniería civil informática que en marzo de este año llegó a trabajar a Qatar Foundation, institución sin fines de lucro que tiene como ejes fundamentales la educación, la ciencia e investigación y el desarrollo de la comunidad.

Bertty con 26 años llegó a trabajar al Qatar Computing Research Institute (QCRI) donde comparte oficina con chinos, coreanos, vietnamitas, indios, rusos, ucranianos, búlgaros, mexicanos, entre otros, un ejemplo claro de la realidad demográfica que se vive en el país, donde hay 7 inmigrantes por un catarí.

El camino a Qatar

Cuando un profesor de la universidad le comentó de esta oportunidad laboral, Bertty no lo pensó dos veces y aceptó el desafío, sabía que se tenía que esforzar. Por video conferencia su jefe mexicano lo entrevistó e hizo preguntas en inglés, algunos test, programar algoritmos y unos proyectos específicos que tuvo que desarrollar en un mes. “Tuve que recordar mucho de lo que me pasaron en la universidad, muchas de esas áreas que uno pensaba que nunca iba a ocupar. Cuando me llegaron los pasaje recién me di cuenta que el trabajo iba en serio”.

Tomar la decisión fue fácil, pero explicarle sobre Qatar a su familia no lo fue tanto. “Todos me decían que bonito, pero ¿dónde queda? Al nombrar medio oriente todos se asustaban y pensaban en guerra, bombas y atentados. Ahí tenía que explicar que era un país seguro y con grandes oportunidades”.

Para muchos este país recién apareció en sus mapas cuando fue nombrado sede de la Copa Mundial de Fútbol 2022, pero es el país más rico a nivel mundial por habitante, posee la tercera mayor reserva de gas natural del mundo y el petróleo es la fuente principal de su economía.

“Es una cultura muy distinta. Su lengua es la árabe, pero todos hablan inglés, me costó mucho entenderles al comienzo, en todo sentido, saber que no puedo apuntar con el dedo, no me puedo acercar a una mujer si veo que necesita ayuda, entender su religión, las diferencias con sus países vecinos, acostumbrarme a sus comidas”, pero comprende que todo sacrificio vale la pena, “en Chile difícilmente podría trabajar en investigación sin un doctorado, esta es una gran oportunidad y una experiencia muy valiosa profesional y culturalmente”.

Bertty es de Calama y, guardando las proporciones, considera que el paisaje le es familiar, predomina el color café y hace mucho calor, en verano las temperaturas pueden llegar a los 48ºC. “Vivo en Doha, la capital, es una ciudad llena de malls, grandes edificios y autopistas, por todos lados ves autos deportivos. Hace tanto calor que no te puedes tomar un helado sentado en una plaza, imposible, se derrite. Acá la salud y la educación son gratis, es muy seguro, todo funciona bien. La experiencia de vivir en un mundo árabe es algo muy distinto, muy extranjero y multicultural”.

Dejando atrás el estigma de las habilidades blandas

Amanece a las 5 AM, por eso el movimiento en la ciudad comienza temprano. A las 7:30 ya debe estar trabajando, pero a las 15:30 ya está libre para seguir aprendiendo más de esta cultura. “Acá no hay control de horario, porque uno se pone metas semanales y las debes cumplir a conciencia, sólo debemos trabajar desde la oficina, no pasa como en Chile que uno siente que se le va a ir la vida en el trabajo, tienes cierta libertad porque el resultado es el que importa”.

Como buen informático, sabe que las habilidades blandas son un tema y considera que han sido sobrevaloradas en Chile, ya que muchas veces destacan más las cualidades de líder por sobre el conocimiento, por eso rescata que en Qatar no sea así. “Valoro que no le den tanto con las habilidades blandas, acá el nivel profesional es el que importa, no que hables bonito, el trabajo final es el que vale. Si bien uno trabaja en equipos, a la hora de programar lo haces solo con tu computador”.

El grupo de trabajo es diverso, distintas nacionalidades, edades, estudios y experiencia, pero las relaciones son transversales. “Uno puede preguntar y hacer observaciones sin preocuparse de que se vayan a ofender porque piensas distinto, acá uno se siente más libre de opinar y aportar con tus ideas. En Chile te tiran la experiencia por delante y no aceptan críticas”, recalca Bertty quien asegura que se esforzará para extender su estadía por más de un año, ya que se siente valorado y sabe que acá hay mucho más por hacer y aprender.

Mirando Chile a la distancia

Al pensar en Chile, Bertty ve con facilidad las grandes diferencias que tenemos con el país árabe. “Acá a uno le cambia la mentalidad, el estilo de vida es a otro nivel. En Chile hay mucho que hacer y Qatar es un ejemplo a seguir en la relación con la informática. Muchos creen que el único valor útil que tenemos es formatear computadores”.

Falta de motivación por parte de los jóvenes y de las instituciones de educación para contribuir a la comunidad, esa es una de las principales falencias que ve hoy en nuestro país. “Nos falta compromiso con la comunidad, que nuestros proyectos de título sean un aporte social. Creo que deberían aprovechar la fuerza laboral que tenemos en los estudiantes y proponer iniciativas que aporten socialmente a problemas reales. Los jóvenes hoy salimos para trabajar en la empresa y ganar dinero, nos falta más iniciativa y apoyo para emprender”.

Si bien llegó a la Católica de Valparaíso por un error en la postulación, ya que quería estudiar en el norte junto a su familia, asume que fue lo mejor que le podría haber pasado, porque lo preparó para esta nueva experiencia que hoy se encuentra viviendo. “Fue mi primer cambio de ciudad, Valparaíso al comienzo para mí fue tan distinto como Qatar, pero me acostumbré y me gustó. En la Universidad conocí grandes profesores y amigos, sin duda una gran experiencia”.

Valora a los profesionales de la PUCV y asegura que fue preparado para todo “En la universidad siempre me incentivaban al autoaprendizaje y eso es una buena herramienta, considero que estamos bien capacitados para estar en cualquier puesto en cualquier país, no creo que los otros informáticos estén más preparados que nosotros porque el tope de lo que tú quieras conseguir es un esfuerzo personal. No hay que tener miedo, hay que aprender inglés y atreverse a salir de la burbuja y conocer nuevas culturas”.

Por Daniela Menares

Red Alumni PUCV