“No es posible concebir una Universidad sin ingenio”

El doctor Ignacio Uribe del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), destacó que “la investigación es determinante para fortalecer la formación de pregrado”.

El destacado investigador y académico del Instituto de Filosofía de la PUCV, Dr. Ignacio Uribe, en su fructífera trayectoria, ha realizado recientes investigaciones y publicaciones relacionadas con la divina providencia y el azar como fundamento estético, el estudio del cosmos renacentista del Chile colonial y diversos aspectos vinculados a la obra del filósofo Giambattista Vico. En la actualidad, se encuentra desarrollando su segundo proyecto Fondecyt, tiutlado “Pico Della Mirandola: un ejercicio de filosofía tópica”, donde analiza el concepto de Trinidad del pensador renacentista y su relación con imágenes teológicas, figuras matemáticas y conceptos filosóficos.

Su trayectoria como investigador, nace como estudiante de la carrera y el magíster de Historia de la PUCV, período sobre el que señaló: “En este proceso me fue interesando la historia del arte y, en este contexto, mi tesis de magíster la hice en base al historiador del arte Aby Warburg, donde surgieron los primeros atisbos de un lenguaje muy filosófico para explicar problemas artísticos”

Posteriormente, realizó un doctorado en el Instituto de Estudios Humanísticos de la Universidad de Florencia. En esta etapa, comentó: “Al llegar a Italia, aparecieron un sinfín de problemas filosóficos relacionados a los estudios del arte en que había trabajado. Esta noción filosófica se hizo presente definitivamente cuando estudiaba el cuadro Salvator Mundi de Fra Bartolomeo (1516), pintor de la orden de los dominicos con una particular formación teológica, que me condujo a una combinación de filosofía y arte que me ha interesado hasta el día de hoy”.

Estos y otros temas relacionados con el desarrollo de su carrera, el trabajo realizado como investigador y el rol de la Filosofía en el Chile actual, fueron comentados por el profesor Uribe en una entrevista realizada a comienzos del mes de agosto en la sede Sausalito de la PUCV.

En tu paso por Florencia ¿Qué rescatas de lo aprendido?

Me encontré con un mundo de posibilidades que ni siquiera sospechaba que existía. Esto considera la riqueza de las bibliotecas y el apoyo que nos entregaban para acceder a los materiales necesarios para profundizar nuestras investigaciones.

En este período me di cuenta que la investigación podría considerarse como una excusa para encontrar respuestas a problemas más profundos y personales, así como las herramientas metodológicas deben permitirnos abordar problemas que nos persiguen.

Tras estudiar en Europa ¿Cómo fue su regreso a Chile?

Mi relación con el Instituto de Filosofía de la PUCV nació a partir de un concurso académico que me adjudiqué para asumir el área de Estética el año 2008. Postulé y a las pocas semanas de defender mi tesis doctoral ingresé como profesor asociado.

 ¿Qué investigaciones has desarrollado desde ese momento?

Investigaciones en el área de la estética y del arte, en donde el método de filósofos renacentistas y modernos (en particular Giovanni Pico della Mirandola y Giambattista Vico) me han servido para comprender nuevas maneras de desarrollar problemas relacionados con el encuentro de disciplinas que, en primera instancia, pudiesen aparecer como alejadas. Por ejemplo, para el caso de Vico, me ha interesado cómo el problema de la convivencia entre divina providencia y azar, tuvo en su pensamiento un carácter estético. Esta temática me permitió obtener mi primer Fondecyt de Iniciación, el que desarrollé entre los años 2011 y 2014.

En estas investigaciones apareció con fuerza el concepto del ingenio, que representa la columna vertebral de las investigaciones que realizo en la actualidad. Ésta se concibe como la manera en que los pensadores encuentran soluciones a dificultades intentando aproximar aspectos que parecieran, en principio, ser opuestos y discordantes.

¿Nos podrías dar un ejemplo del ingenio a que haces referencia?

Si queremos entender cómo Pico della Mirandola explicó la relación entre Trinidad y matemáticas, debemos comprender que para él la geometría del mundo es reflejo de Dios. Esta presencia de la Trinidad en el mundo se vincula con el pensamiento de Platón, quien afirmó que el mundo está compuesto de triángulos. Con Pico della Mirandola esta figura geométrica es llevada al espacio de la creación divina. La concordancia entre estos elementos propician el ingenio dando una explicación sincrética completa en la que más disciplinas son consideradas.

Para este caso ¿Qué disciplinas logró vincular?

Las de la llamada filosofía especulativa: física, matemática y teología.

En tu investigación sobre Pico della Mirandola relacionas la Trinidad con el Tetragarama ¿Podrías explicarnos como se vinculan?

Según los planteamientos de Pico della Mirandola, el Tetragrama -las 4 letras que componen el nombre de Dios- debe estar presente en la Trinidad. Así, nos enfrentamos a la dificultad de interpretar de qué forma en el número 3 está contenido el 4 o cómo podría explicarse que 3=4. Si partimos de la importancia que Pitágoras tenía para Pico della Mirandola, el siguiente ejercicio da una respuesta: del punto se pasa a la línea, de ésta se pasa a la superficie y, luego, de ésta se pasa al sólido. Si tomamos estos 4 pasos y los llevamos al triángulo, vemos que entre el triángulo y la pirámide hay una indisoluble familiaridad. De esta manera, la metodología filosófica de Pico va enriqueciendo, a su vez, la propia forma en que se estudian sus aportes.

¿Podrías darnos un ejemplo de lo que explicas?

Claro; para Pico della Mirandola, en este tránsito entre el punto y el sólido se debe pensar que Dios en tanto Uno, al estar presente en el mundo debe tener un carácter sólido. De hecho, si un sólido tiene profundidad y Dios está presente en todas las cosas, en ellas hay una profundidad infinita. Ocurría lo mismo cuando Pico sostenía que Cristo era la prueba del carácter infinito de las propiedades tangibles e infinitas de las cosas.

¿Cuál es el punto que más destacarías al interior de las investigaciones realizadas?

El carácter metodológico que entregan permite encontrar un camino en el que el ingenio nos conduce a puntos en los que convergen dimensiones lejanas que, si indagamos en ellas, pueden funcionar como fructíferas herramientas para el pensar.

La existencia de Dios siempre ha sido un gran tema de discusión. Al respecto ¿Cómo ves a las nuevas generaciones de estudiantes frente a este tema?

Uno tiene la sensación de que existe una lejanía. Para que esta lejanía se transforme en una forma de pensar, los profesores debemos fomentar el ingenio. Si enseñamos que el ingenio es un camino para solucionar problemas propios, más que pensar una ausencia de lo divino lo que hay que mostrar es el beneficio que puede reportar aceptar la distancia con lo divino. Con ello el estudiante se verá en la necesidad de hallar un método de aproximación entre cosas opuestas.

Cambiando hacia temas más generales. ¿Qué pasa con el rol de la Filosofía en Chile? ¿Está desapareciendo?

Si bien podría pensarse que la sociedad está algo alejada de ella, hay que aclarar que tal desaparecimiento no existe. La Filosofía está presente a diario en nuestras vidas y debemos intentar mostrar a las personas cómo lo está. Si uno combinase encuentros académicos incorporando a la comunidad a entender lo que estamos haciendo, más que esforzarnos por simplificar los problemas para que puedan ser entendidos por todos, hay que generar un diálogo en el que la disciplina pueda mostrarse ingenuamente. Estoy seguro que allí surgirían visiones diversas y más amplias que el mundo académico ni siquiera ha considerado. En otras palabras, estoy seguro que redundaría en miradas muy beneficiosas para nuestras propias investigaciones.

¿Cómo se podría lograr?

Una forma de hacerlo es creando o revalorando espacios físicos. Actualmente tenemos con otros dos profesores de la Universidad un proyecto DI de Sello Valórico titulado “El patrimonio bibliográfico de la PUCV según sus académicos”. Lo que haremos es mostrar a la comunidad, a través de charlas, cuáles son y cómo son leídos por nuestros académicos algunos de los libros que se conservan en el Fondo Budge. La idea es exhibirlos, presentarlos y problematizarlos de forma novedosa. La gracia es poder complementar la investigación de distintas áreas de la Universidad en un solo espacio. Los desafíos de la interdisciplinariedad obligan a desarrollar nuevas formas de mostrar nuestro quehacer diario.

¿Cómo lograr que el fomento de la investigación sea un tema país? 

Hay que aprovechar los recursos que tenemos, y no me refiero a los económicos. En el caso de la Universidad, utilizar los espacios que existen llenándolos de combinaciones que incluyan comunidades disciplinarias diversas en un mismo momento. El atractivo radica en las posibilidades que hoy existen de asociarse con otros institutos, instituciones y la sociedad, generando redes donde se combine y aproveche lo que ya existe.

¿Qué rol deben jugar las nuevas generaciones de investigadores?

Trabajar en lo que recién comentaba es una manera de tener conciencia del problema de lo humano, no sólo como un hacer, sino como un pensar para hacer. Las nuevas generaciones deben darse cuenta del valor reflexivo del hacer, entendiendo que el propio hacer debe transformarse en una reflexión.  

¿Qué opinas que las nuevas generaciones piensan que tienen todo el conocimiento a un clic de distancia?

Ese clic convierte el pensar en un engaño. En la medida en que se den cuenta de ello, volverán sobre sí mismos, replegándose para luego perfeccionar la relación entre el pensar y el hacer. Por lo mismo es fundamental que en la Universidad se entienda el valor de la investigación. Lo recién dicho considera la docencia dentro del mismo juego. Creer que ella puede ser sólo una mera repetición de conocimientos desarticula la Universidad separando investigación y docencia; lo contrario, creo, es determinante para fortalecer la formación de pregrado.

¿Le gustaría agregar algún comentario final?

Me confunde la percepción errada que tienen algunos actores del sistema de educación chileno. Es incomprensible escuchar las voces que plantean que las casas de estudios se verán afectadas porque se les va a pedir generar más investigación. Este planteamiento, es simplemente tener una idea equivocada de lo que debe ser la Universidad, la que no es posible de concebir sin investigación. Plantear enfocarse en pregrado, asumiendo que la investigación es algo ajeno al rol formador, es una contradicción tan básica que, desde mi punto de vista, los inhabilita para estar en el ámbito de la educación superior.

Por Marcelo Vásquez

VRIEA