
A pocos años de conmemorar su primer centenario, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su trayectoria institucional. Con la acreditación máxima de siete años otorgada por la CNA y posicionada entre las mejores universidades del país y como la institución de educación superior más grande de la Región de Valparaíso, la PUCV ha puesto la generación de conocimiento al servicio de la sociedad y el desarrollo sostenible de Chile.
Para lograrlo, durante los últimos años consolidó un ecosistema institucional que integra investigación, creación, innovación y emprendimiento bajo una visión común y la creación de la Vicerrectoría de Investigación, Creación e Innovación. Este impulso responde a los lineamientos del Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023–2029, hoja de ruta que establece como eje prioritario la articulación entre la docencia de excelencia, la investigación de frontera, la creación artística, la innovación y la transferencia tecnológica, siempre en diálogo con la vocación pública y el compromiso social que caracterizan a la Universidad.
El vicerrector de la VINCI, Luis Mercado, explicó que tanto la investigación como la innovación y la creación que se realiza en la Universidad están profundamente marcadas por un sello humanista cristiano, orientado a mejorar la vida de las personas y contribuir a una sociedad más justa. Subrayó que “este enfoque se traduce en la búsqueda de aplicaciones con ética de la tecnología, especialmente en el ámbito de la Inteligencia Artificial, y considerando los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La contribución institucional se resume en la solidaridad y el respeto, aplicados a diversas áreas como el desarrollo agroalimentario, la mejora de procesos industriales, el bienestar y la salud de las personas para elevar la calidad de vida en la sociedad”.
Investigación de frontera y productividad científica
En el concierto universitario nacional, la PUCV destaca por su alto volumen de productividad científica e impacto en la generación del conocimiento, afianzando su investigación individual y consolidando la investigación asociativa. En el marco del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) y la Red G9, la Universidad aporta sustantivamente al desarrollo del ecosistema I+D nacional mediante la adjudicación continua de proyectos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), tales como Fondecyt Regular, Fondecyt Postdoctorado, Fondecyt Iniciación, Fondef, Anillos; además de la participación como albergantes en Proyectos Milenio, tanto Institutos como Núcleos. Sumado a lo anterior, los proyectos institucionales: Ciencia 2030, Ingeniería 2030, INES Género y de Innovación, y Conocimiento 2030.
Dentro de esta etapa de crecimiento, destacan dos grandes hitos institucionales en el ámbito de la investigación de frontera. El proyecto FIU Frontera “Ciencia, Salud y Bienestar”, un fondo estructural a 10 años centrado en la prevención en salud, bienestar y el uso de Inteligencia Artificial (IA) que ha dado origen al Centro Interdisciplinario en Biomedicina, Biotecnología y Bienestar (CID3B). Cuenta con financiamiento del Estado a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, y ANID, además del aporte de 1.560 millones de pesos del Gobierno Regional, para implementar una plataforma de diagnóstico molecular avanzado de patologías oncológicas, autoinmunes y enfermedades poco frecuentes, que beneficiará directamente a los habitantes de la Región de Valparaíso.
El segundo hito es el Centro de Supercómputo e IA Aplicada, iniciativa de carácter nacional financiada por la CORFO y liderada por una Corporación, cuyo directorio es presidido por la PUCV, e integrado por la UTFSM junto a socios tecnológicos y académicos, posicionando a la Casa de Estudios a la vanguardia del desarrollo tecnológico para el sector público y privado. “En conjunto, estos avances demuestran que la Universidad ha logrado vincular su trayectoria científica con las necesidades del territorio, convirtiéndose en un referente nacional en investigación de frontera y transferencia tecnológica”, puntualizó el vicerrector Mercado.
Asimismo, la Institución ha impulsado la creación de conocimiento interdisciplinario orientado a resolver los grandes desafíos contemporáneos: el cambio climático, la gestión hídrica, la transición energética, la biomedicina y la transformación digital. Iniciativas como el Centro de Acción Climática, el Núcleo Biotecnología Curauma, el Centro CID3B y el Nodo CIV-VAL —este último liderado por la PUCV para conectar la macrozona centro en materias de ciencia y tecnología— dan cuenta de una ciencia aplicada a las realidades territoriales.
Desde la Dirección de Investigación, la PUCV canaliza el apoyo y fomento a la investigación a través de cinco procesos: la gestión de los concursos internos DI, el acompañamiento a postulaciones a fondos nacionales y proyectos internacionales, el fortalecimiento de capacidades científicas mediante apoyos institucionales, y la coordinación del Comité de Bioética y Bioseguridad. Todos ellos se articulan con los lineamientos estratégicos de la Universidad y buscan potenciar la calidad, pertinencia y visibilidad del quehacer investigativo.
Mónica Cárdenas-Claro, directora de Investigación, manifestó que uno de los principales logros del período 2021–2026 ha sido consolidar y reafirmar una cultura institucional en la que la investigación constituye un eje estratégico para el desarrollo de la Universidad. “En estos años, la PUCV fortaleció su posición entre las instituciones de mayor desempeño científico del país. Un reconocimiento relevante es el resultado del SCImago Institutions Rankings 2026, que la ubicó como la cuarta universidad de Chile en investigación y confirmó su permanencia entre las cinco principales universidades nacionales durante el período 2020–2026”, agregó.
En relación con los concursos internos DI Iniciación y DI Regular, orientados a fortalecer las trayectorias de los investigadores y facilitar su posterior postulación a fondos externos, en conjunto ambas líneas adjudicaron 216 proyectos entre 2021 y 2025, equivalentes al 47,1 % del total del período, lo que confirma su papel como núcleo de los instrumentos internos de investigación. La evolución más significativa se observa en el fortalecimiento de la investigación asociativa e interdisciplinaria. Este conjunto de instrumentos aumentó desde 11 proyectos adjudicados en 2021 hasta 33 en 2025, triplicando su tamaño. Asimismo, su participación dentro del total de proyectos individuales y grupales pasó de un 19 % en 2021 a aproximadamente un 44 % en 2024 y 2025. Se espera continuar profundizando esta orientación mediante el concurso 2026, actualmente en desarrollo.
Este cambio también se ha extendido a instrumentos que originalmente tenían un enfoque principalmente individual. A partir de la convocatoria 2025, el concurso DI postdoctorado prioriza la incorporación de los investigadores postdoctorales a equipos y líneas de investigación consolidadas, con el propósito de favorecer su integración institucional, fortalecer el trabajo colaborativo y generar capacidades de investigación de mayor continuidad.
En conjunto, estos resultados reflejan un cambio progresivo en la política institucional. Sin abandonar el apoyo a las trayectorias individuales, la Dirección de Investigación ha ampliado sustantivamente los instrumentos destinados a promover la colaboración, la interdisciplinariedad y la consolidación de grupos de investigación.
La investigación se considera una de las funciones esenciales de una universidad porque permite generar conocimiento nuevo, formar capital humano avanzado y ofrecer soluciones a los desafíos que enfrenta la sociedad. Contribuye directamente a mejorar la competitividad del país, fortalecer la toma de decisiones basada en evidencia y enfrentar desafíos de largo plazo, como el cambio climático, la transición energética, la gestión del agua, la transformación digital, la salud, la educación y el desarrollo sostenible. Su impacto se manifiesta en distintos niveles.
“La investigación básica amplía las fronteras del conocimiento y constituye la base de los avances futuros. La investigación aplicada permite desarrollar soluciones concretas para sectores productivos, servicios públicos y comunidades. La innovación y la transferencia tecnológica facilitan que ese conocimiento llegue efectivamente a la sociedad mediante nuevos procesos, tecnologías, políticas públicas o emprendimientos. Para al centenario, los principales desafíos son profundizar la internacionalización de la investigación, fortalecer y asegurar la sostenibilidad de la investigación interdisciplinaria, aumentar la transferencia tecnológica y el impacto social del conocimiento, atraer y retener investigadores jóvenes de excelencia, y consolidar una investigación que dialogue cada vez más con las necesidades del país y de los territorios”, detalló la directora.
Innovación con impacto social y productivo
La investigación en la PUCV no se queda en el ámbito académico; se traduce en soluciones concretas para las personas y las industrias. A través de la Dirección de Innovación, la Universidad ha fortalecido su modelo de transferencia tecnológica, fomentando la protección de la propiedad intelectual, el licenciamiento de patentes y la creación de empresas de base científica-tecnológica (spin-offs). En los últimos cuatro años destaca, por ejemplo, el registro de 24 solicitudes de patente, de las cuales 13 fueron concedidas; 53 solicitudes de marcas, con 45 concesiones; 53 registros de derechos de autor y nueve desarrollos de software.
Es así como la Institución ha implementado diversas estrategias para fortalecer la innovación y la vinculación con el entorno. Entre ellas destacan la creación de la Dirección de Innovación y el fortalecimiento de la Oficina de Transferencia y Licenciamiento (OTL), la ejecución del proyecto InES I+D para promover investigación con impacto en el sector socioproductivo, la elaboración del Portafolio de Tecnologías PUCV, el apoyo a la creación de empresas de base científico-tecnológica, la capacitación en propiedad intelectual y transferencia tecnológica, y la realización de iniciativas de colaboración entre investigadores y empresas. Entre estas últimas, destaca “Match Up PUCV”, que actúa como plataforma de vinculación entre la academia y la industria mediante desafíos empresariales, alcanzando entre 2024 y 2026 cinco versiones, la participación de más de 100 actores del ecosistema y resultados como proyectos colaborativos, alianzas y acuerdos de licenciamiento.
“Estos resultados son consecuencia de un modelo de gestión coordinado con iniciativas institucionales complementarias, que ha permitido evolucionar desde actividades de vinculación temprana hacia la generación de proyectos colaborativos, procesos de validación tecnológica, protección de la propiedad intelectual y acuerdos efectivos de transferencia. Paralelamente, la OTL ha fortalecido un portafolio de aproximadamente 50 tecnologías transferibles, desarrollado con la participación de más de 180 académicos e investigadores en áreas estratégicas como salud, biotecnología, minería, energía, educación y medio ambiente”, explicó Macarena Rosenkranz, directora de Innovación.
A partir de 2026 se incorporaron dos nuevos programas estratégicos. “ConectaLab PUCV”, que fortalece la maduración y validación de tecnologías mediante procesos de priorización, ofrece acompañamiento técnico y vinculación con potenciales usuarios, asegurando la continuidad y valorización del portafolio tecnológico. Por su parte, “Transfiere+” impulsa las etapas finales de la transferencia, apoyando la creación y consolidación de empresas de base científico-tecnológica y promoviendo la comercialización de resultados de investigación y desarrollo.
Bajo la convicción de que el conocimiento generado en la academia debe traducirse en soluciones tangibles, Valparaíso Makerspace dependiente de la Dirección de Innovación, es un laboratorio creativo abierto tanto a la comunidad universitaria como al público general. Su propósito central es democratizar el acceso al conocimiento y materializar ideas bajo la filosofía del movimiento maker ("hazlo tú mismo" y aprendizaje colaborativo), fomentando la innovación y el prototipado mediante la experimentación. Este espacio organiza instancias clave para el ecosistema regional como el Valpo Lab: un encuentro multidisciplinario de creatividad, tecnología e innovación abierto a toda la comunidad territorial.
La articulación con el sector público y privado ha permitido ejecutar proyectos clave financiados por instrumentos como CORFO y el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC-R). Un hito de alta proyección regional es el impulso a la Estrategia Regional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) de la Región de Valparaíso, donde la PUCV ha tenido un rol articulador clave.
Incubadora Chrysalis
En el engranaje de innovación de la Universidad, la incubadora de negocios Chrysalis ocupa un lugar estratégico, actuando como motor de aceleración para más de mil startups y construyendo una red de más de 90 mentores y directores, más de 40 partners estratégicos y emprendimientos que acumulan más de USD 33 millones en ventas. Además, más del 30% de los proyectos incubados cuentan con gestión y liderazgo femenino.
Mediante programas de mentoría, conexión con redes de inversión, financiamiento inicial e internacionalización, Chrysalis ha potenciado proyectos con alto contenido tecnológico y de sostenibilidad ambiental, contribuyendo directamente a la diversificación de la matriz productiva y a la generación de empleo de calidad. Su modelo de acompañamiento considera distintas etapas de desarrollo de los proyectos, desde la ideación hasta su consolidación comercial.
En los últimos años, la incubadora ha fortalecido una oferta de programas propios como TIM, Chrysalis Connect, Impulso Azul e Innova Pyme+, junto con programas desarrollados en alianza con CORFO, INDAP, Colbún, Aduanas, Codelco Andina y otras instituciones públicas y privadas, ampliando su alcance territorial y fortaleciendo el ecosistema de innovación. De igual forma, ha apoyado proyectos surgidos desde estudiantes, investigadores y equipos académicos mediante programas especializados de incubación y acompañamiento, particularmente a través del instrumento VIU (Valorización de la Investigación en la Universidad), orientado a fortalecer iniciativas de base científico-tecnológica y acercarlas al mercado.
"En Chrysalis creemos que emprender es una forma concreta de transformar conocimiento en impacto. Durante más de 16 años hemos acompañado a personas y equipos que se atreven a innovar, conectándolos con redes, capacidades y oportunidades para que sus ideas se conviertan en soluciones que aporten al desarrollo de los territorios. De cara al centenario de la PUCV, queremos seguir impulsando emprendimientos que nazcan con vocación de crecimiento, sostenibilidad e impacto, proyectando el talento que se genera en nuestra región hacia Chile y el mundo. Desde Valparaíso, impulsamos innovación que conecta personas, ideas y territorios con el futuro", sostuvo Cristhian Aldayuz, gerente de la incubadora.
Creación artística y compromiso con el territorio
Fiel a su modelo educativo integral, la PUCV concibe la creación artística y cultural como una dimensión equivalente e indivisible de la generación de conocimiento. A través de sus Institutos de Música, Arte, Historia, Literatura y la Escuela de Arquitectura y Diseño, nutre de manera constante el patrimonio cultural de la Región de Valparaíso y del país.
Alfonso Iommi, director de Creación, indicó que durante los últimos cuatro años se ha fortalecido el ecosistema de creadores al interior de la Universidad, reconociendo la creación como actividad académica, incluyéndola en los planes de desarrollo de las unidades académicas y valorándola en la jerarquización de profesores.
En programas específicos, la PUCV ha establecido cuatro líneas de concurso anuales: creación literaria, creación individual, creación interdisciplinaria y creación con colaboración internacional, financiando en promedio 20 proyectos cada año por un monto de 60 millones de pesos. Además, se estableció un mecanismo de registro e incentivo a las obras de creación que recibe anualmente un promedio de 15 nuevos trabajos, los que son incorporados al portal de difusión de la creación www.obraspucv.cl –plataforma virtual lanzada en 2025 que reúne y da visibilidad a las obras y sus autores–. Recientemente, se creó un fondo de incentivo a la adjudicación de fondos externos de creación.
“En Chile, la ley reconoce la creación artística como una dimensión propia del quehacer universitario. Y lo es tanto como trabajo intelectual al interior de la Universidad como en su interacción con las ciudades y naciones al exterior de ella. La creación artística establece un vínculo entre una universidad y su entorno más directo y firme que otras áreas del saber, en la medida en que los obstáculos para la comprensión y apropiación de las obras por parte de la comunidad son menores, y causan una impresión más duradera”, precisó Iommi.
Con miras al centenario
El camino hacia 2028 encuentra a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso con una gobernanza sólida, indicadores académicos al alza y un compromiso renovado con la sociedad. La consolidación de redes de cooperación internacional como la alianza CRUCH-CRUE con universidades españolas, y la profundización del Pacto Educativo Global promovido por el Papa Francisco, reafirman que la excelencia científica y la innovación en la PUCV avanzan de la mano con una profunda responsabilidad ética y humanista.
Con la mirada puesta en los próximos cien años, la PUCV continúa demostrando que desde la Región de Valparaíso se piensa, investiga y crea el futuro de Chile.
Por Erika Schubert
Dirección de Comunicación Estratégica